jueves, 13 de marzo de 2014

Contaminación por nitratos

El exceso de nitratos es un problema grave para la salud de las personas y para el medio ambiente. En los últimos 60 años se ha acrecentado debido al uso masivo de fertilizantes en la agricultura y a los residuos generados por la ganadería intensiva. 

La lixiviación de nitratos hacia el subsuelo puede contaminar los acuíferos subterráneos, creando graves problemas de salud si se consume agua rica en nitratos, debido a su transformación en nitritos por participación de unas bacterias existentes en el estómago y vejiga urinaria. A su vez los nitritos se transforman en ciertos compuestos cancerígenos (Nitrosaminas), que afectan al estómago e hígado. 

En la siguiente figura se muestra como al aumentar la dosis de fertilizante aumenta la lixiviación de los nitratos.

Respecto al consumo humano, la OMS recomienda para que el agua sea potable que la cantidad de nitratos no esté por encima de 50 miligramos por litro de agua. Sin embargo, no existe ninguna recomendación en cuanto el agua de bebida para los animales y esa cantidad de 50 mgrs por litro puede llegar incluso a ser tetal para ciertas especies

La ingesta de nitratos a través del agua de bebida afecta la salud de los animales. Tras la ingesta de agua con una carga de nitratos, al pasar parte de estos nitratos a la sangre son convertidos en nitritos y cuando su cantidad, en proporción al tamaño del animal, pasa de unos límites se produce la meta-hemoglobina , que reduce el transporte de oxígeno a las células del cuerpo por lo que se reducen los crecimientos, aumentan las enfermedades e incluso se llega hasta la muerte del animal. Reduciendo los nitratos del agua se minimizan estos efectos y es posible aumentar la productividad y rentabilidad de la granja.

Aunque la legislación europea establece que la máxima concentración de nitratos permitida en agua para consumo humano sea de 50 mg/L (Directiva 91/676/CEE, transpuesta a la legislación española a través del R. D. 261/1996), se tiende a avanzar hacia un límite menor, situándolo en 10 mg/L en el caso de la Agencia para la Protección  del Medio Ambiente Norteamericana (EPA). 

La osmosis inversa y las resinas de intercambio iónico, las dos tecnologías más extendidas hasta hoy para remover nitratos, presentan importantes problemas colaterales, tales como la generación de residuos de gestión compleja o el alto coste energético, lo que hace que estas tecnologías no se puedan aplicar de forma fácil y general en muchos casos. 

Recientemente se ha desarrollado un equipo capaz de transformar el nitrato en nitrógeno gas y evacuarlo a la atmósfera, en lugar de filtrarlo como hacen otras tecnologías, de lo que se deriva la gran ventaja económica y operativa de no tener que realizar ninguna gestión de residuos. Además es selectivo, ya que elimina exclusivamente los nitratos, permitiendo que otras sales , necesarias para el desarrollo humano y animal, permanezcan en el agua. 

En condiciones anaerobias, las formas oxidadas de nitrógeno, es decir, los nitritos y nitratos son reducidos a N20 y N2 por las llamadas bacterias desnitrificantes. Como los productos finales de la desnitrificación son gaseosos y muy poco solubles, tienden a escapar a la atmósfera, por lo que este proceso se traduce en una pérdida neta de nitrógeno. 

Este es el video explicativo del funcionamiento del equipo:

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