miércoles, 30 de enero de 2013

La Unión Europea lanza una estrategia para los combustibles limpios

Multiplicar por 60 los puntos de carga de vehículos eléctricos. Esta es la exigencia que la Comisión Europea ha lanzado a España en el horizonte del 2020 con el objetivo de impulsar el uso de vehículos limpios. El gobierno español prevé que en esa fecha circulen 2,5 millones de coches eléctricos en nuestras carreteras.
La Comisión Europea ha elegido, además, como estándar de carga para toda la UE el denominado enchufe de tipo 2, que es el más usado. Actualmente, en Europa, hay 2 tipos de enchufe para vehículos eléctricos, lo que hace que un coche que llega a Alemania desde Francia, no pueda cargarse.
 Y no es un proyecto barato: el coste de crear una red mínima de puntos de recarga en toda la UE será de aproximadamente 8.000 millones de euros.
 
China y EEUU planean poner seis millones de vehículos eléctricos en las carreteras de aquí a 2020.
 
La Comisión Europea ha anunciado un ambicioso paquete de medidas para garantizar la creación de estaciones de combustible alternativas en toda Europa con normas comunes de diseño y utilización. La mayoría de las iniciativas emprendidas hasta ahora se dirigían principalmente a los vehículos y los combustibles mismos, sin tener en cuenta la distribución de los últimos. Los esfuerzos por proporcionar incentivos han sido insuficientes y no estaban coordinados.
 
Los combustibles limpios se ven afectados por tres obstáculos principales: el alto coste de los vehículos, la escasa aceptación de los consumidores y la falta de estaciones para recargar y repostar. Es un círculo vicioso. No se construyen estaciones para repostar porque no hay bastantes vehículos. Los vehículos no se venden a precios competitivos porque no hay bastante demanda. Los consumidores no compran los vehículos porque son caros y no hay estaciones. Por tanto, la Comisión propone un paquete de objetivos obligatorios para los Estados miembros sobre un mínimo de infraestructuras para los combustibles limpios como la electricidad, el hidrógeno y el gas natural, así como normas comunes para toda la UE sobre el equipamiento necesario.
 
 
El paquete sobre energía limpia para el transporte consiste en una comunicación sobre una estrategia en el campo de los combustibles alternativos, una directiva centrada en la infraestructura y las normas y un documento adjunto a los dos anteriores en el que se describe un plan de acción para el desarrollo del gas natural licuado en el transporte marítimo.
 
Principales medidas propuestas:
 
Electricidad: la situación relativa a los puntos de recarga varía enormemente en la UE. Los países líderes son Alemania, Francia, los Países Bajos, España y el Reino Unido. Con esta propuesta, cada Estado miembro deberá contar con un mínimo de puntos de recarga que se utilizarán con un enchufe común. El objetivo consiste en crear una masa crítica de puntos de recarga para que las empresas produzcan masivamente los coches a precios razonables.
Contar con un enchufe común par toda la UE es esencial para el despliegue de este combustible. Para acabar con la incertidumbre del mercado, la Comisión ha anunciado hoy que la norma común para toda Europa es el enchufe de tipo 2.
 
Para saber lo que es un enchufe tipo 2, así como todos los modos posibles de recarga eléctrica, ver este enlace. Recarga inteligente de vehículos eléctricos
 
Hidrógeno: Alemania, Italia y Dinamarca ya cuentan con un número significativo de estaciones para repostar hidrógeno, aunque algunas de ellas no son accesibles al público. Aún es necesario contar con normas comunes par determinados componentes, como las mangueras para el combustible. Con esta propuesta, las estaciones formarán una red con normas comunes, lo que garantizará la movilidad de los vehículos de hidrógeno. Se aplica a los 14 Estados miembros que disponen actualmente de una red para el hidrógeno.
 
Biocarburantes: ya suponen casi el 5 % del mercado. Se trata de mezclas de combustibles y no necesitan ninguna infraestructura específica. Garantizar su sostenibilidad constituirá un reto clave.
 
Gas natural licuado (GNL) y comprimido (GNC): El GNL se utiliza para el transporte marítimo y fluvial. La infraestructura para que los barcos reposten GNL se hallan en una fase muy inicial: solo Suecia dispone de una instalación de reaprovisionamiento de GNL para buques marítimos, mientras que otros Estados miembros disponen de proyectos. La Comisión propone que se instalen estaciones para repostar GNL en los 139 puertos marítimos y fluviales de la red principal transeuropea de aquí a 2020 y 2025, respectivamente. No se trata de terminales importantes de gas, sino de estaciones para repostar fijas o móviles. Incluye a la totalidad de puertos importantes de la UE.
 
GNL: El GNL también se utiliza para camiones pero en la UE solo hay 38 estaciones de reaprovisionamiento. La Comisión propone que, de aquí a 2020, se instalen estaciones para repostar cada 400 km en las carreteras de la red principal transeuropea.
 
GNC: El GNC se utiliza principalmente para los coches. Actualmente 1 millón de vehículos utilizan este combustible, lo que representa el 0,5 % de la flota; el sector desea multiplicar por diez esta cifra de aquí a 2020. La propuesta de la Comisión garantizará que, en toda Europa, se disponga de puntos para repostar accesibles al público, que cumplan normas comunes y que estén a una distancia máxima de 150 km entre sí.
 
GPL: gas licuado del petróleo. No se prevé ninguna medida para el GLP, cuya infraestructura básica ya está implantada.
 
 
Puntos de recarga de electricidad / vehículos por Estado miembro

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